Navarros Ilustres

Personajes ilustres en la historia de Navarra

Archive for the ‘Religiosos’ Category

Sancho de Funes

with one comment

Sancho de Funes, San (n. Funes, 1116 – † Monte Laturce, 1146). Abad de Nájera y obispo de Calahorra

Monje benedictino, fue primer abad del monasterio de Santa María la Real de Nájera y estuvo presente en el cerco de Zaragoza.

En 1140 el obispo Sancho salva de una decisiva batalla fratricida a los Reinos de Castilla y Navarra, consiguiendo  un acuerdo de paz.

Al intentar desterrar de su diócesis la simonía fue martirizado en 1146 en Monte Laturce por sus enemigos, siendo enterrado en la ciudad calagurritana.

Escribió varias exhortaciones a los clérigos de su sede y una Bula, con indulgencias para quien contribuyese económicamente a la restauración de la catedral de Calahorra, aprobada por el Papa Gelasio II.

Sus reliquias se conservan en la catedral de La Redonda de Logroño. Su fiesta se celebra el día 5 de septiembre.

Written by Albergues del Camino

julio 17, 2012 at 10:05 pm

Publicado en Religiosos

Tagged with , , ,

José Maria de Lacoizqueta

with one comment

José María de Lacoizqueta Santesteban (Narbarte, 2 de febrero de  1831 – † Elbetea (Valle de Baztán), 25 de diciembe de 1889). Religioso y botánico.

José María Lacoizqueta

José María Lacoizqueta

Primogénito de una familia de notable alcurnia (sus antecesores destacaron con la pluma y con el sable), inició sus estudios de Segunda Enseñanza en el Instituto Provincial de Pamplona.

Después ingresó en el Seminario Conciliar. El 2 de junio de 1855 recibió la Ordenación Sacerdotal. Tuvo las primeras actuaciones, en el ejercicio de su ministerio, con los enfermos del cólera en Elgorriaga, a pocos kilómetros de su pueblo natal.

A los 26 años, en julio de 1857, le fue concedida la rectoría de la parroquia de Narvarte. Allí ejerció durante 31 años, hasta que se retiró enfermo al Palacio de Jarola en Elvetea (Baztán) para ser atendido por su hermana.

Cuando el “sacerdote botánico” llegó a su parroquia encontró en el estudio de la Naturaleza una actividad a la que dedicar el tiempo libre. Mantuvo una buena amistad con otros botánicos de Navarra, particularmente con Juan Ruiz Casaviella, farmacéutico de Caparroso que publicó en 1880 el Catálogo metódico de las plantas observadas como espontáneas en Navarra y con Natalio Cayuela, catedrático del Instituto Provincial y doctor en Ciencias Naturales.

Durante los treinta y un años de servicio en su parroquia natal, Lacoizqueta se dedicó en cuerpo y alma a su herbario, coleccionando incansablemente hierbas y plantas secas, ordenando datos de nombres técnicos, lugar de recogida, fecha y floración.

Resultado de todos estos años de investigación son sus dos obras y el herbario. Su primera obra Catálogo de las plantas que espontáneamente crecen en el Valle de Vartizarana se publicó en 1884 y 1885 en las Actas de la Sociedad Española de Historia Natural. Cita 1.304 especies vegetales, de las cuales 809 son fanerógamas y 495 criptómanas. En la introducción describe los rasgos fisiográficos del valle de Bertizarana, precisa la geología y los usos del suelo. Incluye un análisis de la vegetación y de diversos aspectos de la fisiología como son la floración y fructificación de las plantas que espontáneamente crecen en el valle.

En 1888 publicó en la Imprenta Provincial de Pamplona su Diccionario de los nombres éuskaros de las plantas en correspondencia con los vulgares castellanos, franceses y científicos latinos. El diccionario presenta después de la introducción unas nociones de organografía vegetal y la relación de nombres autóctonos de las plantas. Lacoizqueta comenta en su trabajo muchas costumbres populares.

El Herbario consta de 51 carpetas que reúnen cerca de 2.500 pliegos. Aproximadamente la mitad proceden del valle y pueblos próximos. Las restantes son de diversas regiones españolas, francesas, italianas y de otros países. Existen recolecciones de diferentes botánicos con los que Lacoizqueta mantuvo intercambio. Entre los españoles figuran Trémols, Quer, Juan Montserrat, Juan Ruiz Casaviella, Masferrer, González, Loscos y Bernal, Máximo Laguna, Ildefonso Zubía, J. Javer y entre los extranjeros Gandoger, Viaud Grand Marais y O. Debeaux. El herbario de Lacoizqueta fue depositado por su hermana M.ª Luisa en el Museo del Colegio de los Padres Capuchinos de Lecároz en enero de 1921. Existen también numerosas muestras en el herbario del Real Jardín Botánico de Madrid.

La labor investigadora de Lacoizqueta fue reconocida en su época. En Francia fue miembro de la Sociedad Francesa de Botánica. Entró en la Sociedad Linneana de Madrid, en 1879. A partir de 1880 formó parte de la Sociedad Española de Historia Natural, en la Sección de Botánica.

Obras

  • “Catálogo de las plantas que crecen espontáneamente en el valle de Vertizarana.” Anales de la Sociedad Española de Historia Natural, 1884, 13, 131-225; 1885, 14, 185-238 (existe tirada aparte); (1988)
  • Diccionario de los nombres euskaros de las plantas en correspondencia con los vulgares castellanos y franceses y científicos latinos. Pamplona: Imprenta Provincial -existe ed. facsímil (Pamplona, 1994), por Eduardo Gil Bera.

Bibliografía

  • Irigaray, Fermín (1906) “Noticia biográfica del ilustre botánico Sr. Lacoizqueta (con un capítulo inédito de su Catálogo de Plantas de Bertizarana).” Boletín de la Sociedad Aragonesa de Ciencias Naturales 5, 142-161;
  • Pérez de Villarreal, Vidal (1982) “Don José María de Lacoizqueta. El botánico (1831-1889).” Cuadernos de Etnología y Etnografía de Navarra 39, 329-361;
  • Etayo, Javier (2002) “Revisión del herbario de líquenes del P. J. M. Lacoizqueta.” Naturzale 17, 5-34;
  • Gil Bera, E. (1994) “Introducción.” In: Diccionario… op. cit., pp. 3-27.

Written by Albergues del Camino

noviembre 6, 2011 at 12:31 pm

Publicado en Científicos, Religiosos

Victoriano Flamarique Biurrun

with 3 comments

Victoriano Flamarique Biurrun (n. Beire, 12 de enero de 1872 – † Tarazona, 1946). Sacerdote, promotor del cooperativismo agrario.

Victoriano Flamarique

Victoriano Flamarique

Nació en el seno de una familia que le inculcó tanto la fe religiosa característica del campesinado de la región como su fondo político tradicionalista, no exento sin embargo de una intensa preocupación por la justicia.

Estudió en el seminario conciliar de Pamplona y, ordenado sacerdote en 1895, estuvo diez meses como párroco interino en Mañeru, luego tres años como párroco de Lezáun y, en 1903, se trasladó con el mismo cargo a Santa María de Olite, donde permanecería hasta 1927, empleando los 25 años de su gestión parroquial en poner en la práctica la doctrina social corporativista de la Iglesia, consiguiendo sentar las bases de un cooperativismo agrícola.

En 1902 había caído en sus manos un escrito del activista católico zamorano Luis Chaves Arias, discípulo del jesuita Antonio Vicent, sobre la organización de las Cajas Rurales Raiffeisen y, una vez en Olite, logró fundar la primera de esta naturaleza en 1904, tras varios meses de resistencia de sus feligreses, por el temor que les inspiraba la responsabilidad solidaria ilimitada.

La Caja de Olite se convirtió enseguida en motivo de admiración para los agraristas de toda España, sobre todo desde que se escucharon y difundieron sus logros, que el propio Flamarique expuso con claridad, en una disertación improvisada, en la Semana Social de Valencia, en 1907.

La Caja promovió diversas organizaciones cooperativas, de las que la más perdurable fue la Bodega Olitense.

Sobre todo desde 1907, Flamarique y Yoldi fueron continuo objeto de diatribas por parte de algunos miembros de las fuerzas vivas pamplonesas, que veían mal las actividades económicas de estos clérigos -a los que dieron en acusar de socialistas y modernistas- y que a veces sufrían en sus bolsillos la eficacia de sus iniciativas. Flamarique, no obstante, pudo mantenerse (a diferencia de Yoldi) hasta 1937, en que, a raíz de una operación desafortunada de la Caja de Olite, pareció aconsejable que se apartase de la organización y marchó a Tarazona como canónigo de aquella catedral, donde murió.

La acción de Flamarique en la Ribera de Navarra, junto con la de Antonio Yoldi, en la Montaña, huirá del sindicalismo reivindicativo de las organizaciones de izquierda para buscar una utópica armonía entre clases de intereses contrapuestos y antagónicos, armonía que salta hecha añicos cuando las contradicciones se agudizan como en 1914 y en la crisis generalizada de los años 20.

La obra de Flamarique

“Preferimos el pequeño impositor; más valen 20 imposiciones de peseta que una sola de 20 pesetas”. Siguiendo el modelo alemán raiffeisiano, crea en febrero de 1904 la Caja Rural de Olite sobre la que irá montándose el resto de las instituciones merced al crédito agrícola otorgado a un interés módico, con un plazo acomodado a la naturaleza del objetivo del agricultor y limitando al máximo los trámites previos.

A continuación y el mismo año la Caja organiza la Cooperativa de Abonos a la que, en 1905, se unió la Caja de Larraga, en 1907, 32 Cajas y, en 1908, 40 Cajas Rurales. En 1910 se crea la Federación Católico-Social de Navarra dejando la Caja de Olite de actuar como centro de todas las demás.

Dos años antes, las Cajas de Olite, San Martín de Unx, Ujué y Pueyo fundan la Harinera Navarra y en 1909 la Electra Caja Rural suministra fluido eléctrico a domicilio mediante una central instalada en la Foz de Lumbier.

También este año Flamarique puede seguir las huellas de Vicent y fundar el Círculo Católico de Olite con biblioteca, dos cocinas, salón de billar, café, sala de lecturas y salón de actos.

La máxima realización tiene lugar en 1911 al fundar la Bodega Cooperativa Olitense con 140 socios, primera cooperativa agraria de Navarra cuyo principal objetivo fue eludir al bodeguero intermediario.

Elegido delegado del cooperativismo del distrito de Tafalla, el 4 de diciembre de 1913 asiste en Barcelona, en representación de la Federación Navarra, a la primera Asamblea Española de Cooperativistas. Su actividad repercute en toda la zona que se dota, asimismo, de electras, cajas y cooperativas similares (Villafranca, San Martín en Unx, Arguedas, Gallipienzo, etc.).

Pensamiento de Flamarique.

Flamarique es un claro exponente de la acción de un voluntarioso -y voluntarista- cura de pueblo puesta al servicio de las doctrinas de León XIII.

El cooperativismo de Flamarique mezcla propietarios y jornaleros, tiende a minimizar la reivindicación, en aras de crear un pequeño propietario libre de intermediarios y usura prestamista. Su carácter voluntarista se pone de manifiesto en la hipervaloración del esfuerzo frente al realismo de las cifras: “Más valor se concede en la escuela del catolicismo social a 20 imposiciones de peseta cada una, que a una sóla imposición de 20 pesetas, porque las primeras suponen mayor esfuerzo que la segunda en el orden económico y familiar”.

El 30 de mayo de 1972 tuvo lugar en Olite la asamblea anual de la Unión Territorial de Cooperativas (UTECO) en la que se dispensó un homenaje a Flamarique en el centenario de su nacimiento.

Bibliografía

  • “La Acción Social Navarra”, núm. extraordinario sobre Flamarique (1972).

Written by Albergues del Camino

agosto 27, 2011 at 3:46 pm

Publicado en Religiosos

Javier de Beire

with 2 comments

Javier de Beire (n. Beire, 1543 – Goa, 27 de junio de 1617). Jesuita.

Su nombre civil era Jerónimo de Ezpeleta y Goñi. Nieto de Ana de Jaso, hermana de San Francisco Javier.

Pronto marcha a Alcalá de Henares para graduarse en Artes y obtener el título de bachiller en Filosofía. Entrada en la Compañía de Jesús el 7 de mayo de 1568. En los años 1571 y 1572 completa los estudios filosóficos e inicia los de Teología. Tres años después es ordenado sacerdote y el 8 de abril de 1581 sale ya para la India embarcando en Lisboa y llegando a Goa cinco meses más tarde, el 26 de setiembre de 1581.

En Goa fue nombrado maestro de novicios. Reestableció los ejercicios espirituales y renovó la Compañía. Fue rector de Bazain y Cochin y prepósito de la casa de Goa. En 1583 acomete su primera obra literaria traduciendo la historia que le entrega Alejandro de Valignano, una historia que se refería en gran parte a su pariente Francisco de Javier y que trataba del principio y progreso de la Compañía de Jesús en las Indias Orientales.

La etapa más decisiva de su acción en Oriente comenzó el 3 de diciembre de 1594, fecha en la que viajó hacia Lähore, capital del Imperio Mongol, a donde llegó el 5 de mayo de 1595.

A la mañana siguiente le recibe en visita el emperador Akbar que le aconseja aprender pronto el persa para entenderse sin necesidad de intérprete, cuyo estudio inicia de inmediato. Se hace amigo de Akbar, quien, un día y con gran sorpresa le muestra su librería en que observa la presencia de libros cristianos como la Teología Moral de Martín de Azpilcueta, su tío, la Suma de Santo Tomás y los Ejercicios Espirituales de Ignacio de Loyola.

Un día un incendio destruyó la Corte y sus lujosos palacios ocasionando su desplazamiento a Cachemira, asentada en las inmediaciones del Himalaya. En la expedición, que tiene lugar en mayo de 1597, marcha Javier de Beire junto con Akbar. En carta de Javier a su amigo de Ituren recuerda cómo durante el trayecto recordaba sus Pirineos navarros pero no tan altos como los que ahora veía cubiertos de nieves.

Cuando se hubo por fin establecido la corte en Lahore volvió de nuevo con la regia comitiva. La evangelización y conversión del emperador era la empresa acometida con todo ardor por Javier.

En 1598, con motivo de la guerra del Deccan acompaña nuevamente al emperador que marcha camino de Agray de Deccan. En 1602 compone la Vida de Cristo en persa.

Estallan complicaciones político-coloniales. Akbar recaba de Javier que consiga de los portugueses la suficiente artillería para conseguir sus fines pero Javier se niega, y le vale una fulminante orden de destierro que retira casi inmediatamente.

En 1605 muere el emperador Akbar y le sucede su hijo el príncipe Yahangir, inclinado al cristianismo, pero rebelde y cruel. Este príncipe solía tener discusiones religiosas con Javier en los atardeceres. Se conservan cinco de ellas sobre los temas de la divinidad de Cristo, el pecado de David, la Eucaristía, la Sagrada Escritura, y la poligamia. Este último tema se constituía siempre en el obstáculo insuperable. Un día Yahangir le entrega sus tres sobrinos, príncipes, para que los instruya en el cristianismo y los bautice, como así lo hizo en 1610.

Javier de Beire se vio envuelto en la política del país complicada por las ansias colonialistas de portugueses, españoles e ingleses. Llegó a ser el personaje más respetado y allegado al emperador.

En 1614 estallaban las hostilidades entre los portugueses y el Mogol. La nueva cristiandad, vacilante y poco numerosa, sufrió muchas incidencias provocadas por los agentes y autoridades portuguesas e inglesas ansiosas de extender su dominación a la India entera. En 1613 los tres príncipes bautizados renuncian a la nueva religión renegando de su bautismo. La posición de Javier de Beire se llegó a encontrar muy comprometida aunque trataba de dispensar favores personales a unos y otros cuando se encontraban en situaciones embarazosas.

Las circunstancias le obligaban a tomar parte en la política y en la diplomática; entretanto se hacia viejo y comenzaba a sufrir numerosos achaques. En uno de esos contratiempos con el emperador le destierra pero con la singularidad de ir como embajador encargado de lograr la paz entre portugueses y mogoles.El 7 de junio de 1615 se firmaba el tratado de paz. Firman el Gran Mogol, Javier y Mukarrib-Khan.

Pasa una temporada en Chaul y vuelve a Goa donde a comienzos de 1616 es nombrado rector del Colegio de San Pablo, la comunidad jesuita más importante de Oriente, pero por poco tiempo ya que moría el 27 de junio de 1617 mientras dormía, víctima de un incendio en el propio colegio.

Felipe III lo propuso como arzobispo de Granganor pero falleció antes de su consagración.

La obra literaria de Javier de Beire se propagó por la India y enriquece hoy el fondo Marsdem del British Museum. El nº. 6878 del referido fondo contiene algunas de sus obras:

  1. Los Evangelios de los Cuatro Evangelistas, en persa;
  2. El Salterio de David, traducción de Javier;
  3. Vida de los doce apóstoles, en persa, escrita en 1606;
  4. Un Vocabulario persa;
  5. Luz brillante: un tratado de moral de 20 secciones con un apólogo cada una;
  6. Espejo de la Vida de Nuestro Señor Jesucristo, en persa;
  7. Rudimentos de la lengua persa: es una gramática del persa en latín con un vocabulario latino, portugués y persa.

El catálogo de obras que ofrece Sommervogel contiene diez obras que coinciden más o menos con las anteriores.

Bibliografía

  • Recondo Iribarren, José María Javier de Beyre (Pamplona, S.A., “Temas de Cultura popular”, 70).
  • Santos, Angel: Jerónimo Javier, Apóstol del Gran Mongol y Arzobispo electo de Cranganor en la India, Edic. “Príncipe de Viana”, Pamplona, 1958
  • id. Un sobrino de Javier en la corte del Gran Mongol “Missionalia Hispánica”, 1953, X
  • Camps, Arnulf: Jerome Xavier S. J. and the Muslims of the Mogul Empire. Controversial Works and missionari Activity (publicado en Suiza hacia 1958)
  • Hosten, Enrique: Mongolicae Legationis Commentarius, 1914
  • Maclagan, Sir Edward: The Jesuits and the Great Mogol, 1932
  • Noer, Conde von: Kaiser Akbar, 1880-1885

Written by Albergues del Camino

agosto 27, 2011 at 3:19 pm

Publicado en Religiosos

Martín de Andosilla

with 6 comments

Martín de Andosilla y Arlés (n. Peralta, ca. 1452 – † Pamplona, 25 de abril de 1521) Teólogo.

Fue el iniciador de la literatura antisupersticiosa española del siglo XVI, llegando a merecer la alabanza de Nicolás Antonio en su Biblioteca Hispana.

A pesar de que su padre se apellidaba Arlés, el siempre se llamó Martín de Andosilla. Alguna vez añadió el apellido paterno. Por excepción, en la portada de su tratado De superstitionibus antepuso Arlés a Andosilla.

A la edad de 25 años tomó el hábito canonical en la catedral de Pamplona (1477) y tres años más tarde recibió el arcedianato de Valdeaibar en la misma catedral, que le permitió completar su formación en París (1487), donde se graduó doctor en Teología.
En política se alineó en el bando agramontés, partidario de la independencia del reino. A su muerte, el 25 de abril de 1521, fue enterrado en el claustro de la catedral de Pamplona, a la que sirvió con ejemplar fidelidad. Yanguas y Miranda refiere que en una losa blanca de la sepultura que existía en el mismo claustro, se leía la inscripción siguiente: Hic jacet Reverendus Martinus ab Andosilla et Arles, doctor in sacra theologia, canonicus, et archidiaconus vallis de Aibar, in eclesia Pampilonensi qui diem clausit extremum. Anno Domini 1521 die 25 aprilis.
Martín de Andosilla alcanzó la celebridad con su tratado De Superstitionibus contra maleficia et sortilegia, quae hodiae vigent in Orbe terrarun, escrito en latín y destinado a los hombres de letras. Tuvo seis ediciones (Lyon 1510; París 1517; Roma 1559; Frankfurt 1581; Venecia 1584 y Pamplona 1969).
Aunque poco original, constituyó una fuente de gran valor para comprender la mentalidad de los antepasados y el folklore de la tierra, pero no fue capaz de contener la ola de supersticiones en y fuera de Navarra. Ejerció escaso influjo en la literatura antisupersticiosa.
Escribió también Tractatus de superstitionibus, que apareció en Roma el año 1559-1560.
Compuso, además, De obitu sive morte canonicorum, que sunt fienda ante eius mortem et post (ca. 1517), 21 páginas en las que recoge las practicas y costumbres funerarias de la iglesia de Pamplona (Arch. Catedr. Pampl., G 77, 1.º, inédito).
Su principal mérito es que, contra las corrientes dominantes en la época, tanto entre el pueblo como entre gente muy entendida y leída que incitaba a los jueces a condenar a muerte a las brujas, él se mantuvo en las ideas agustinianas de que la brujería era pura imaginación y puro sueño.
La universidad de Pensilvania (EEUU) tiene en su página web la obra de Andosilla, aunque en latín, y Google Académico ha incorporado a su catálogo la edición completa de París.

Bibliografía

  • J. Goñi Gaztambide, El tratado “De superstitionibus” de Martín de Andosilla, en “Cuadernos de Etnología y Etnográfia” 3, (1971), 249-322.

Written by Albergues del Camino

agosto 23, 2011 at 8:22 pm

Jerónimo Dutari

leave a comment »

Jerónimo Dutari (n. Pamplona, 21 de abril de 1671 – † Santiago de Compostela, 15 de agosto de 1717) Jesuita.

A los 16 años vistió el hábito de la Compañía y se ordenó sacerdote en Salamanca.

Enseñó Filosofía y Teología en Pamplona, Salamanca y Valladolid; dio misiones por Castilla, Navarra y Galicia; fue rector de los colegios de Burgos, Logroño, Palencia y Compostela.

Publicó 20 títulos y dejó manuscritos más de treinta, tratados de moral, y sermones.

En el Museo Británico se conserva una respuesta de Dutari a las censuras que le dirigieron por algunas proposiciones predicadas, entre ellas la supresión de las Comedias de Farsa en Tudela (Navarra).

Entre sus escritos están Vida cristiana, que llegó a sumar 18 ediciones y Cardaberaz tradujo al vascuence: Christauaren vicitza edo orretarako vide erraza bere amabi pausoaquin Jesusen Compañiaco missionero Aita Geronimo Dutariren libruchotic ateraa… (Pamplona, 1744).

La Vida cristiana, o práctica facil de entablarla con medios y verdades fundamentales, contra ignorancias o descuidos comunes salió con el nombre de Gerardo Vimonti, pero en la sexta edición (1718) se estampó el de Dutari.

Su discípulo P. Losada escribió Noticia de la vida y virtudes del V. P. Gerónimo Dutari, de la Compañía de Jesús (Salamanca, 1720).

Ver obras digitalizadas disponbles en la Biblioteca Virtual Cervantes

Written by Albergues del Camino

agosto 14, 2011 at 9:48 am

Publicado en Religiosos

Miguel Ochoa

with one comment

Miguel Ochoa (n. Uztárroz, ca. 1510 – † Siracusa, 1 de ocubre de 1587). Jesuita.

Miguel Ochoa, jesuita

Miguel Ochoa, jesuita

Joven todavía marchó a estudiar a Barcelona donde se sintió vivamente atraído por la figura de Ignacio de Loyola, al que siguió a Roma.  Fue admitido por San Ignacio de Loyola, en Roma, en 1547 y ya entonces se le consideró como poseedor del don de curar enfermos.

En 1549 acompañó al P. Bobadilla en la expedición que éste hizo a Nápoles designado personalmente por San Ignacio. En 1550 fue nombrado superior de la casa de Tívoli.

Consagrado sacerdote, fue nombrado superior de la casa de esta última población. En 1550 fue designado rector del colegio de Oñate (Guipúzcoa), que entonces se abría, por lo que marchó de Roma acompañando a San Francisco de Borja.

Acompañó a San Francisco de Borja en sus prédicas por la región. En el tiempo que permaneció en el País Vasco desarrolló una intensa actividad de misionero por las provincias de Guipúzcoa y Vizcaya, llegando también a Navarra y Alava, mientras continuaba de rector del Colegio de Oñate.

Fue finalmente destinado a Sicilia, para catequizar la isla. En 1573 nos lo encontramos en Mesina (Sicilia) falleciendo el 1 de octubre de 1575 en Siracusa en olor de santidad.

Written by Albergues del Camino

julio 30, 2011 at 4:44 pm