Navarros Ilustres

Personajes ilustres en la historia de Navarra

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Fernando Pérez de Funes

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Fernando Pérez. Biblia de Pamplona, f. 192

Fernando Pérez. Biblia de Pamplona, f. 192

Fernando Pérez de Funes (n. Funes, ca. 1153 – † Calahorra, 1223) También conocido como Ferrán o Ferrando, fue funcionario en la corte de Sancho VI el Sabio, culminando su carrera administrativa como canciller en 1187.

El mismo año en que recibió el nombramiento de canciller fue nombrado arcediano de la catedral de Calahorra

A la muerte de Sancho VI el Sabio en 1194, su predecesor, Sancho VII El Fuerte, le encargó la realización de la Biblia ilustrada de Pamplona, finalizada en 1197. Como miniaturista realizó otra ilustración de la Biblia, pero se desconoce el destinatario de su trabajo.

El funesino utilizó como modelos para sus dibujos a las personas que tenía alrededor, es decir, a los habitantes del pueblo, campesinos, navegantes o artesanos. Esto era una práctica muy común que también empleaban los escultores de las portadas románicas.

Los rasgos de sus miniaturas revelan inexperiencia en el manejo de los colores. Tenía, sin embargo, imaginación y capacidad creadora. Era hábil para fijar lo importante de cada una de las escenas.

Ocupa un lugar destacado entre los miniaturistas medievales. A partir de 1197 se retira a su canongía.

La Biblia de Pamplona pertenece a la categoría de Biblias ilustradas que se componen de un gran número de ilustraciones y muy poco texto.

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julio 17, 2012 at 2:35 pm

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Juan Andrés de Ustariz

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Juan Andrés de Ustariz Vertizberea (Narbarte, 31 de marzo de 1656 – † Santiago de Chile, 19 de mayo de 1718). Comerciante y administrador colonial.

Biografía

Comerciante navarro, caballero de la orden de Santiago (1694).

Dsde joven se dedicó al comercio a gran escala, tomando a Sevilla como teatro de operaciones.

Accedió al cargo en recompensa por haber apoyado a Felipe V durante la Guerra de Sucesión.  Tomó posesión de su cargo en 1709 y duró en él hasta 23 de diciembre de 1716, en la que fue destituido y separado de su mando por el virrey del Perú.

Su gobierno, pese a emprender un plan de obras públicas, se vio empañado al no poder refrenar el afán de lucro propio de su profesión particular. Practicó el nepotismo y permitó o fomentó el contrabando ilegal de comerciantes franceses, provenientes del puerto de Saint-Malo, sobre todo en la zona de Concepción.

Sus actos de corrupción llevaron a una sublevación de los indígenas de Chiloé. Las acusaciones hicieron que se le realizara un juicio de residencia, en el que resultó destituido del cargo y reemplazado por un oidor de la Real Audiencia de Lima, José de Santiago Concha y Salvatierra.

Su gobierno fue en general tiempo de paz, en el que sólo una expedición de corsarios llegó a costas chilenas: la del inglés Woodes Rogers, quien recogió en el Archipiélago Juan Fernández al náufrago Alexander Selkirk, inspirador de la novela Robinson Crusoe de Daniel Defoe.

Hizo considerable fortuna en Chile durante el ejercicio de su cargo y dejó descendientes bien ubicados en ese país, pues entre sus hijos se contaron encomenderos y corregidores.

Obras realizadas

  • Edificación del Palacio del Gobernador
  • Inició la construcción de la Casa de Recogidas en 1710, institución que cumplía a la vez la función de asilo y cárcel de mujeres. Para esto se realizó una colecta pública, debido a que el tesoro real no accedió a entregar fondos. En 1716 los trabajos se encontraban detenidos por los malos manejos del superintentendente de las obras.
  • Ampliación de la sede de la Real Audiencia de Chile.
  • Nuevas instalaciones para el Hospital San Juan de Dios.
  • Edificó a sus expensas la ermita de San Miguel en 1712 (donde a fines del siglo XIX se construyó la actual iglesia de la Gratitud Nacional), dando así nombre a un sector de la actual Alameda, tramo entonces conocido como Cañada de San Miguel.
  • Presidió el Parlamento de Tapihue, en el que se renovó la paz con los mapuches.

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noviembre 6, 2011 at 2:16 pm

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José Yanguas y Miranda

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José Yanguas y Miranda (n. Tudela, 15 de marzo de 1782 – † Pamplona, 25 de septiembre de 1863) Político, escritor e historiador.

José Yanguas y Miranda (Retrato de Muñoz Sola, Tudela)

José Yanguas y Miranda (Retrato de Muñoz Sola, Tudela)

De familia modesta -su padre era sobrestante en las obras del Canal Imperial de Aragón-, pudo realizar estudios primarios en el Seminario y en las Escuelas Pías de Zaragoza gracias a la protección del canónigo Ramón Pignatelli.

Careciendo su familia de los medios necesarios para que cursara estudios superiores, volvieron a Tudela y en 1796 entró a trabajar como amanuense en el Ayuntamiento , pasando a ser escribano del mismo el 13 de noviembre de 1806, el mismo día que cesó su anterior titular Manuel Arnedo.

Fue prisionero de Espoz y Mina (20 de mayo de 1812) que lo liberó mes y medio después. Fue síndico de Tudela en las sesiones de Cortes de Navarra de 1817, y durante veinte años secretario de la Diputación de Navarra, la nueva institución surgida tras el desmantelamiento del Reino, por la Ley de Modificación de Fueros de 1841.

De ideología liberal, padeció detención, encarcelamiento y exilio por constitucionalista durante los episodios de restablecimiento absolutista, sobre todo en 1823, permaneció encerrado en el convento del Crucifijo de Puente la Reina hasta el año siguiente en que le benefició el indulto real.

Marchó a Francia y tras volver del exilio en Bayona, donde había aprendido el oficio de relojero, abre en San Sebastián un establecimiento propio de este ramo en 1826. El 22 de agosto de 1830 regresa a su tierra, y poco después la Diputación le nombra Archivero de Navarra, realizando una fecunda labor como historiador y paleógrafo, que se vería plasmada en varios libros, y por encargo de la Diputación visitó archivos y bibliotecas, y verificó un exhaustivo estudio del archivo llamado “Le tresor de Pau”.

Entre noviembre de 1832 y julio de 1833 realiza una estancia en Madrid, durante la que solicita a la Reina la rehabilitación de las Leyes forales, y propugnó un sistema de funcionamiento de las Cortes de Navarra más parecido al de las Juntas de las provincias vascas. En Navarra era el inspirador de las tendencias liberales fueristas que, si bien reconocían la singularidad de la tradición foral, rechazaban las instituciones del Reino de Navarra porque pensaban que solamente podía garantizarse el progreso si Navarra entroncaba con el constitucionalismo español.

A la muerte de Fernando VII, el 29 de septiembre de 1833, Pamplona quedó dominada por los isabelinos, lo que entre otras consecuencias, irrogó del servicio de varios empleados de la Diputación, que acordó el cese de su secretario José Basen y, en la misma sesión del 2 de mayo de 1934, proveyó el cargo interinamente a favor de Yanguas, bien conocido por sus ideas liberales; nombramiento que, tras una serie de vicisitudes, resultó definitivo en 1837.

Militó en contra del carlismo y, tras su derrota, apoyó con entusiasmo la Ley de Confirmación de Fueros de 1839. El Decreto Ley de 16 de noviembre de 1839 obligaba a elegir la Diputación en Navarra como las otras de España. La nueva Diputación Provincial quedó constituida con los siguientes miembros: Justo Galarza, Fermín Gamio, Lorenzo Mutiloa, José María Perez del Notario, Tomás Arteta, Bonifacio Garceta de los Fayos y Juan Pedro Aguirre y, como secretario, José Yanguas y Miranda. Todos juraron la Constitución española de 1837. Todo este proceso se realizó ignorando a las Cortes de Navarra y a la Diputación del Reino, únicas instituciones legítimas en ese momento, lo que suponía de facto la supresión del Reino de Navarra y sus instituciones.

Esta Diputación Provincial se pone de inmediato a negociar con el Gobierno de Madrid la adaptación del régimen foral a la “unidad constitucional”. Yanguas y Miranda participa activamente elaborando una redacción de bases y condiciones que presenta el 1 de abril de 1840. Es presentado en Madrid y comienza el periodo negociador llevado por Pablo Ilarregui, Fulgencio Barrera, Tomás Arteta y Fausto Galdeano. Tras diversas vicisitudes en las Cortes de Madrid es aprobada la Ley de Modificación de Fueros que entró en vigor el 16 de agosto de 1841. Desde 1834 (interinamente) y 1837 hasta su muerte, ocupó el cargo de Secretario de la Diputación Provincial, dedicado a consolidar institucionalmente el nuevo régimen, amparado por el largo periodo conservador en la política española hasta la revolución de 1860.

Yanguas ejerció la secretaría en momentos críticos de la historia de Navarra: guerra civil; cambios de Gobiernos y de Constituciones; pérdida de Navarra de la categoría de Reino para convertirse en una provincia foral, en todo lo cual intervino Yanguas, advirtiéndose la influencia de éste en la Diputación. Redactó los abundantes manifiestos y alocuciones que la corporación dirigió a los navarros a tenor de los acontecimientos políticos, y tomó parte activa en las gestiones que se efectuaron cerca del Gobierno de Madrid.

Yanguas desempeñó la secretaría de la Diputación hasta su muerte de la que la Diputación se dio por enterada en sesión del día siguiente, no preocupándose más que de nombrar a su sustituto, Valentín Urra, sin la menor constancia de gratitud y elogio para su antecesor. El Ayuntamiento de Tudela hizo justicia a sus méritos, y en sesión del 2 de octubre de 1863 destacó su abnegada labor y virtudes humanas de modestia y honradez y su categoría como recopilador, biógrafo e historiador de la provincia y acordó colocar su retrato en el salón de sesiones y celebrar un solemne funeral en la catedral en sufragio de su alma.

Dentro de su vida como intelectual fue también miembro correspondiente de la Real Academia de la Historia (1841), de la Sociedad de Anticuarios de Copenhague, y responsable de la Comisión de Monumentos de Navarra.

Una semana después de su fallecimiento, el 2 de octubre de 1863, el Ayuntamiento de Tudela adoptó un acuerdo reconociendo “su abnegada labor y virtudes humanas de modestia y honradez y su categoría como recopilador, biógrafo e historiador de la provincia, y acordó colocar su retrato en el salón de sesiones y celebrar un solemne funeral en la catedral en sufragio de su alma“.

Escritor muy prolífico, publicó muy notables obras y, sin ser jurista, llegó a ser un excelente conocedor de los fueros y textos legales, tanto históricos como de su época. Tiene sendas calles en su memoria, en Pamplona y en su Tudela natal.

El político

Yanguas fue un liberal, constitucionalista exacerbado hasta el más acerado fanatismo.

Toda su vida asumió actitudes políticas; unas veces gozando de situaciones de favor y gloria, y otras padeciendo prisión, secuestro, pobreza, insultos, pleitos y procesos, el exilio y calumnias. Fue político devoto de Isabel II, con raíz nacionalista, factores no muy propicios en el momento para guardar una ortodoxia foral. Y, sin embargo, excepto en contadas ocasiones en que Yanguas claudicó en su navarrismo, mostrándole cierto desdén e incluso abjurando de él, la constante de su vida fue la defensa de los Fueros.

Su gran problema fue el cohonestar algo tan inconciliable como el liberalismo constitucionalista y racionalista, con un integrismo foral.

El escritor

Fecundo y polifacético, escribió obras literarias como Vida del Capitán D. Juan Lanas, (1845), novela de carácter realista e histórico; el Análisis apologético-crítico del juego llamado monte (1854), que es una crítica mordaz del juego fingiendo su apología; publicó -como costumbrista- algunos artículos como El candidato a Diputado a Cortes, en “La Época”, 1850, y El carnaval en Tudela. Los cipoteros, en 1842, en “El Semanario Pintoresco Español”, entre otros.

Sus obras históricas fueron documentadas y extensas, contándose entre otras la Historia compendiada del Reino de Navarra (1832), sencillo extracto de los Anales del P. Moret; Prólogo sin libro de la monarquía navarra y Apuntes sobre la sucesión a la Corona de Navarra, ambas en 1837-1838, con intención política, propugnando que no era la Ley Sálica aplicable a Navarra, y sosteniendo la legitimidad de Isabel II, de la que era un ferviente defensor; Historia de la conquista del Reino de Navarra por el Duque de Alba… (1842), y Crónica de los Reyes de Navarra, escrita por D. Carlos, Príncipe de Viana, (1842).

Como obras ejemplares de este género se encuentran el Diccionario de antigüedades, 3 tomos, 1840, completado con las Adiciones en 1843; cuya intención fue ilustrar la historia del país, reuniendo metódicamente las noticias de los documentos que había podido adquirir; el Diccionario histórico-político de Tudela (1823), y el Diccionario de palabras anticuadas, (1854).

Publicó otra serie de obras jurídicas teniendo en cuenta que llegó a dominar el manejo de fueros y leyes, sin la menor formación jurídica. No fue jurista y, sin embargo, dejó una notable obra jurídica.

En el año 1833 polemizó y refutó el Ensayo histórico crítico de la legislación de Navarra, del magistrado Zuaznavar, con la publicación de su Contrageringonza. Y tras ella editó el Análisis histórico-crítico de los Fueros de Navarra (1838); la Recopilación de las Leyes… de los Ayuntamientos constitucionales… (1841); el Proyecto de Catástros o estadísticas para los pueblos… (1842); y el Manual para gobierno de los Ayuntamientos de Navarra, (1846).

Pero su obra jurídica principal fue el Diccionario de los fueros y leyes de Navarra, del año 1828, en el que, por orden alfabético de materias fue resumiendo su contenido, anotando la procedencia del Fuero General, Novísima Recopilación o leyes de Cortes. Sobre las leyes recogidas no hace Yanguas exégesis alguna, ni tampoco asoma la menor intención dogmática, pero agota la nomenclatura profesional, siendo muy amplio en la extensión del término.

Fue un innovador. No aportó Índices sino que a los Índices les insufló una vida autónoma y les atribuyó un carácter independiente.

En su recuerdo y honor la ciudad de Pamplona dio su nombre a una de sus avenidas, la Avenida de Yanguas y Miranda.

Obras publicadas

  • Relación de los principales sucesos ocurridos en Tudela desde el principio de la guerra de Bonaparte hasta la expulsión de los franceses de España, folleto por el “Archivero Municipal de Tudela”, 1813 (reed. como anónimo: Zaragoza, 1967).
  • Diccionario histórico-político de Tudela, Zaragoza, 1823 (reed. 1828).
  • Diccionario de los Fueros del Reino de Navarra y de las leyes vigentes promulgadas hasta 1817-1818 inclusive, San Sebastián, 1828 (reed. Pamplona, Diputación Foral, 1964).
  • Historia de Navarra, San Sebastian, 1832.
  • La Contragerigonza, ó Refutacion joco-seria del “Ensayo histórico crítico sobre la legislación de Navarra” compuesto por D. José María Zuaznavar… (publicada bajo pseudónimo: Lcdo. Elizondo), Panzacola (sic, es Pamplona), 1833 (reed. Inst. Príncipe de Viana: Biblioteca de Derecho Foral nº 9, Pamplona, 1966).
  • Análisis histórico-crítico de los Fueros de Navarra, Pamplona, 1838.
  • Diccionario de Antigüedades del Reino de Navarra, Pamplona, 1840 (3 vols.: Tomo I A-J; Tomo II L-R; Tomo III S-Z), y Adiciones, 1843 (reed. Pamplona, Diputación Foral de Navarra, 1964 y 1978).
  • Crónica de los reyes de Navarra (primera impresión, editada por -), Pamplona, 1843.
  • Alerta a los navarros, Pamplona, 1843.
  • Vida del Capitán D. Juan Lanas, escrita por él mismo. Publícala D. J. I. M., San Sebastián, 1845 (obra anónima y la de mayor calado político).
  • Manual para el Gobierno de los Ayuntamientos de Navarra. Comprende todos los negocios y disposiciones legislativas que tocan a las facultades de dichos Ayuntamientos, y de la Diputación Provincial, reservadas en la ley de modificación de fueros de 16 de agosto de 1841, Pamplona, 1846.
  • Proyecto de catastros o estadísticas para los pueblos y provincias para la riqueza general del Estado, 1846.
  • Diccionario de palabras anticuadas de los documentos del archivo de Comptos de Navarra, Pamplona, 1854.

Bibliografía

  • Jerónimo Borao, Biografía, Don José Yanguas (1858)
  • José Ramón Castro, Yanguas y Miranda, (Pamplona, 1963); Id, Autores e Impresos tudelanos
  • Francisco Salinas Quijada, Estudios de Historia del Derecho foral de Navarra, (Pamplona, 1978); Id, Yanguas y Miranda. Su obra jurídica, en Diario de Navarra de 30 de marzo de 1982; Id, Un político foral (En el Bicentenario de Yanguas y Miranda), en “Diario de Navarra” de 28 de julio de 1982; Id, La “Contrageringonza” de Yanguas y Miranda, en “Diario de Navarra” de 2 de diciembre de 1982; Id, Los Diccionarios de Yanguas y Miranda, en Revista “Fiestas” (Tudela, julio de 1961)
  • Manuel Iribarren, Escritores navarros. De ayer y de hoy, (Pamplona, 1970)
  • José María Corella, Historia de la literatura navarra, (Pamplona, 1973)
  • Julio Segura Miranda, Tudela, Historia, Leyenda. Arte (Tudela, 1964)
  • Jesús Martínez Escalada, Historia de las calles de Tudela, (Tudela, 1974).

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julio 27, 2011 at 3:13 pm

Rafael Aizpún

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Rafael Aizpún Santafé (n. Caparroso, 24 de octubre de 1889 – †  Pamplona, 1 de mayo de 1981). Jurista y político.

Rafael Aizpún Santafé

Rafael Aizpún Santafé

Estudió estudió en el Colegio de los hermanos Huarte, de Pamplona y la carrera de Derecho en la Universidad de Barcelona; trabajó luego en Pamplona en el bufete de Pedro Uranga. Desarrolló actividades bancarias, sobre todo en relación con el Crédito Navarro.

Publicó diversos estudios, entre los que destacan los referidos al carácter paccionado del régimen jurídico de Navarra. Como abogado de profesión, defendió causas de notable importancia para la región, entre las que cabe subrayar el llamado pleito de las Bardenas.

Liberal independiente y autonomista, simpatizó con el maurismo. En 1922 ingresó en el primer partido democristiano español, el Partido Social Popular, del que fue uno de los fundadores, y un año después accedió como concejal al ayuntamiento de Pamplona.

Fue miembro de la Sociedad de Estudios Vascos desde 1920 y, desde 1930, miembro de la Comisión de Autonomía destinada a elaborar un Estatuto que dotara de autonomía a las cuatro provincias vasconavarras.

Llegada la Segunda República, fue elegido diputado a Cortes por Navarra en las elecciones constituyentes de junio de 1931 en la candidatura “Católico Fuerista” en compañía de Miguel Gortari, ambos con filiación “católica”; José Antonio Aguirre (nacionalista vasco), y los carlistas Joaquín Beunza y el conde de Rodezno.

Fue el fundador en 1933 de Unión Navarra, siendo presidente provisional del partido. Unido a la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA), de la que llegó a ser vicepresidente, el mismo año de su fundación, tres años más tarde cambió el nombre de su partido por el de Acción Popular de Navarra. Fue Diputado por Navarra en las Cortes republicanas de 1933 y 1936.

Desde octubre de 1934 a marzo de 1935, fue ministro de Justicia del Gobierno presidido por Alejandro Lerroux, como parte de los representantes que en él tuvo la CEDA. Esta inclusión de cedistas en el Gabinete fue interpretada por la izquierda más radical como una prueba de que Gil Robles -el líder de la CEDA- pretendía hacerse con el poder para dar un golpe de mano de carácter fascista, y fue el argumento usado para desencadenar la Revolución de 1934.

Disuelto el Gobierno en marzo de 1935, se formó en abril un nuevo Gabinete, en el que todavía figuró Aizpún, como ministro de Industria y Comercio, aunque sólo duró hasta septiembre. A sus buenos oficios se debió el decreto de 8 de enero de 1935 sobre Servicios sanitarios de Navarra.

Durante el régimen de Franco, Rafael Aizpún vivió alejado de la política activa.

Fue presidente del Consejo de Estudios de Derecho Navarro y profesor de Economía en el Estudio General de Navarra, embrión de la Universidad de Navarra a finales de la década de 1960.

Como especialista del Derecho navarro, fue autor de varios estudios como un Anteproyecto de apéndice de Navarra al Código Civil (1930), Estudio jurídico de las leyes forales (1952) e Ideas Generales de las instituciones de Derecho Civil Navarro (1958).

Bibliografía

  • Aizpún, Beatriz: La Unión Navarra (1931-1936). Memoria de Licenciatura presentada en la Universidad de Navarra, 1985.
  • Azcona, José Manuel; Gortari Unanua, Joaquín: Navarra y el nacionalismo vasco; ensayo histórico-político sobre las señas de identidad originaria del Viejo Reino, Biblioteca Nueva, Madrid, 2001.
  • Estornés Zubizarreta, Idoia: La Construcción de una nacionalidad vasca. El Autonomismo de Eusko-Ikaskuntza (1918-1931), E. Ikaskuntza, San Sebastián, 1990.
  • Granja, José Luis de la: Nacionalismo y II República en el País Vasco, Madrid, Siglo XXI, 1986.
  • VVAA: Navarros en los Gobiernos de la España Contemporánea (1814-1986), I Congreso General de Historia de Navarra, 4 Comunicaciones, Anejo 9, 1988.

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julio 26, 2011 at 5:05 pm

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Martín de Redín y Cruzat

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Retrato de Martín Cruzat

Retrato de Martín Cruzat

Martín de Redín y Cruzat (n. Pamplona, 1579 – † Malta, 1660) fue un militar y político español.

Tercer hijo de Don Carlos de Redín, señor de Redín y barón de Bigüezal,  e Isabel de Cruzat, nacido en el palacio familiar que actualmente es el nº 37 de la calle Mayor de Pamplona, dedicado a conservatorio de música. Por tanto hermano de Tiburcio de Redín y Cruzat.

Ocupó el cargo de maestre de campo en Navarra y Cataluña Durante su permanencia en Pamplona realizó las obras de construcción y fortificación de sus murallas en la zona norte próximas a la catedral, en la zona que se conoce con el nombre del “El Redín”. Fue virrey y capitán general de Galicia.

Miembro de la Orden de San Juan de Jerusalén desde joven, desmpeño los cargos de presidente de armamentos, comisario de fortificaciones, y fue nombrado gran prior de Navarra en 1641.

En 1656 Felive IV le designó virrey de Sicilia, lo que influyó en su nombramiento como gran maestre de la Orden en 1657, a pesar de la oposición del inquisidor de Malta, adecto al Partido francés, marchando a vivir a Malta..

Fra Martino de Redin

Fra Martino de Redin

58º Gran Maestre de la Soberana Orden de Malta

Dirigió la Orden desde el 17 de agosto de 1657 hasta el 6 de febrero de 1660. Luchó contra los piratas turcos, venciéndoles en Augusta; tras la firma en 1659 de la Paz de los Pirineos, estabilizó el equilibrio interno de la Orden.

A pesar de su breve mandato, durante su reinado, la isla de Malta se benefició considerablemente. Así creó un cuerpo de 4000 mosqueteros y ordenó la construcción de 13 torres de vigilancia. También acometió la fortificación de la isla, pagando a su costa los soldados que atendían los fuertes. Por su conexión con el Virreinato de Sicilia, obtuvo víveres y alimentos para alimentar a los malteses, que tenían necesidad en esa época.

Written by Albergues del Camino

septiembre 1, 2009 at 7:46 am

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