Navarros Ilustres

Personajes ilustres en la historia de Navarra

García de Eugui

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García de Eugui (n. Eugui, ? – † ?, ca. 1409) Fraile agustino, obispo de Bayona, confesor de Carlos II, el Malo y cronista navarro.

Autor de una Crónica d’Espayña y de la Genealogía de los reyes de Navarra, redactada como apéndice de la anterior, que va a constituir el primer intento de presentar una historia independiente de Navarra.

Biografía

Sin más datos que el proporcionado por su nombre se presume que pudo nacer en Eugui. Consta que en 1358, siendo ya fraile agustino, recibió del infante don Luis, hermano del rey Carlos II de Navarra, una limosna para que pudiera estudiar en Castilla, a donde volverá con alguna frecuencia, en alguna ocasión en misiones diplomáticas.

En 1370 se le documenta como prior de los agustinos de Pamplona y lector de teología a la vez que sirviendo al rey Carlos II en Normandía. Cinco años después, como compaignon y confesor del rey, se le otorgó una pensión anual de 30 francos de oro.

Eugui jugó un importante papel en la conspiración urdida por Navarra para apoderarse de Logroño en 1378, entregando en mano al adelantado Pedro Manrique los 20 000 florines a cambio de los cuales había de entregar la ciudad. Alertados los castellanos por Carlos V de Francia, rival de Carlos II, las tropas navarras fueron masacradas y el ejército castellano entró en Navarra sin serias dificultades. La invasión concluyó con el tratado de Briones, por el que el que el ejército castellano se asentaba en algunos de los principales castillos navarros, ejerciendo su control sobre buena parte de la merindad de Estella, y Navarra debía romper su alianza militar con Inglaterra y adherirse al papado cismático de Aviñón.

Eugui no se vio afectado por este fracaso ni perdió la confianza de Carlos II, que en años sucesivos le encomendó nuevas misiones en Castilla. Así en 1379 a Castilla “para ciertos negocios”, en 1383 “mandadería al rey de Castilla y al infante Carlos” y en 1385 se le envía también a Castilla para una embajada.

Al ser nombrado confesor del rey se le asignó una pensión de 100 francos anuales que en 1381 fue sustituida por el aprovechamiento de “los molinos, hornos, chapitel y almiradío de la villa de Echarri, que suelen tributar 70 libras de carlines prietos anuales”, bono vitalicio que solía cobrar puntualmente.

Por mediación de Carlos II, fue nombrado en 1385 obispo de Bayona por Clemente VII, aunque nunca llegaría a tomar posesión de la sede, controlada por los ingleses, partidarios de Roma, debiéndose conformar con administrar su reducida diócesis desde San Juan Pie de Puerto, al tiempo que proseguía con sus funciones de confesor y consejero en la corte. El 18 de setiembre de 1385 Carlos II concede a su confesor cierta cantidad para los gastos de la consagración.

El mismo año viajó a Castilla donde el infante Carlos, heredero de la corona de Navarra y decidido partidario del papado de Aviñón y de la alianza con Francia, negociaba con Juan I de Castilla el tratado de El Espinar, por el que Navarra vería mejoradas las condiciones impuestas en el tratado de Briones a cambio de que Carlos II pusiera fin a la neutralidad que venía manteniendo en la disputa cismática.

Como invitado a la mesa del rey asistió en 1386 a la firma del tratado de Estella, con la cuestión del reconocimiento del papa de Aviñón todavía pendiente. Un año después murió Carlos II y Eugui fue designado ejecutor testamentario y regidor del reino junto con al alférez de Navarra Charlot de Beaumont, cargo que desempeñó durante tres semanas, hasta el regreso de Carlos III desde Castilla.

Eugui continuó ejerciendo el cargo de confesor con el nuevo rey, Carlos III el Noble, quien en 1388 le confirmó vitaliciamente los diezmos de Echarri, asistisndo a su coronación el 13 de febrero de 1390. Su actividad en la corte, sin embargo, parece haberse visto reducida considerablemente hasta que el 26 de noviembre de 1398 Carlos III le nombra, junto con otros eclesiásticos y nobles, tutor de su hijo, autorizándoles para que, si al morir el rey fuera menor de edad el infante, presten en su nombre el juramento ante los tres estados y reciban la jura de los mismos.

En 1400 lleva en procesión a la iglesia mayor de Santa María de Pamplona, donde se colocaron las reliquias de un trozo del Lignum Crucis y una partecilla de la vestidura de Cristo, que el emperador Manuel Paleólogo, que había venido a Paris a solicitar ayuda contra el turco, había enviado al rey de Navarra. Al traslado asistió numerosísimo público y el rey mismo estuvo presente.

El último documento del Archivo General de Navarra que habla de García de Eugui es de 29 de noviembre de 1401 y en él García reconoce haber gozado puntualmente de los diezmos de la villa de Echarri-Aranaz.

Todavía en 1405, como obispo de Bayona, presidió los esponsales en Olite de Juana, heredera al trono navarro, y el primogénito del conde de Foix.

Debió de morir, en fecha ignorada, poco más tarde, pues en 1409 ya se había designado un nuevo obispo de Bayona.

Obra

Aunque existen dudas sobre su grado de implicación en la redacción, García de Eugui aparece asociado a la composición de la Crónica d’Espayña o «canónicas (…) delos fechos que fueron fechos antigament en España», en cuyas líneas iniciales se declara que dichas canónicas «fizo escribir el reverent en Ihesu Xristo padre don fray Garçia de Eugui, obispo de Bayona».

La crónica fue compuesta alrededor de 1387, año de la muerte del rey Carlos II de Navarra, última fecha que figura en el manuscrito, aunque su redacción pudo iniciarse algo antes, habida cuenta de la escasa información que contiene acerca de los últimos años de este monarca.

La crónica comienza con el esquema tradicional de las seis edades del mundo, interpolando fuentes bíblicas con el relato de las vidas de Hércules, Espan y Dido entre otros en su dimensión hispánica. La historia romana ocupa cerca de la mitad de la crónica, con especial atención a la Tercera Guerra Púnica y la Guerra Civil.

El período visigótico se aborda con fuentes diversas, lo que provoca un salto de un siglo y la incorporación de reyes visigodos, entre ellos un Wamba segundo, que no aparecen en las crónicas castellanas. Tras la muerte de Rodrigo, con un planteamiento también original y basado en fuentes desconocidas,Eugui dedica un pequeño capítulo a tratar «delos peccados delos godos por que fueron destruidos», seguido de una isidoriana alabanza «delos bienes d’Espayña», «tierra que Dios bendixo & a quien dio sus donos», y de otra breve sección dedicada a los «males que sufrio Espayña» gobernada por «linage ageno» tras la conquista mahometana.

La crónica sigue con el relato ordenado por reinados de los reyes de Asturias primero y luego de Castilla y León, hasta llegar al reinado de Alfonso XI de Castilla, concluyendo con la Genealogía de los Reyes de Navarra de Íñigo Arista a Carlos II, en un esfuerzo consciente por crear una historia de Navarra diferenciada, aunque poco original en su información.

Es precisamente esta parte, a pesar de su brevedad —ocho folios en el manuscrito más primitivo y completo de la Crónica— la que despertó sin embargo un mayor interés, conservándose con adiciones e independizada de la crónica general en nueve manuscritos por sólo dos completos, uno en la Biblioteca de El Escorial, de principios del siglo XV, y otro algo posterior en la Biblioteca Nacional de España, con menos errores de transcripción que el primero pero más castellanizado en su vocabulario, prescindiendo de algunos rasgos lingüísticos navarros presentes en el ejemplar de El Escorial.

Las fuentes principales para Eugui son la Estoria de España alfonsí y el De rebus Hispaniae del navarro Rodrigo Jiménez de Rada, si bien no en su versión original latina sino en la traducción del siglo XIII conocida como Estoria de los godos. Entre las fuentes secundarias, alguna desconocida, puede destacarse el Libro de las generaciones, probablemente tanto en su versión original en aragonés como en su traslación castellana, valiéndose de ella especialmente para la sección final junto con las dos fuentes principales.

Bibliografía

  • Orcástegui Gros, Carmen, «Crónica de los Reyes de Navarra de García de Eugui», Príncipe de Viana, nº 152-153 (1978), pp. 547-572.
  • Ward, Aengus, Crónica d’Espayña de García de Eugui, Pamplona, Gobierno de Navarra, Departamento de Educación y Cultura, 1999, ISBN 84-235-1848-5
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Written by Albergues del Camino

julio 28, 2011 a 3:20 pm

Publicado en Historiadores, Religiosos

Una respuesta

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